Si quieres saber mas sobre Metafísica puedes contactarte con 
Silvia Mendoza: silvia@disciplinasastrales.com.ar
También puedes dirigir tus dudas o sugerencias a 
Alicia Méndez aliciamendez_ar@yahoo.com.ar

 

Sabiduría Hermética

A través de estos escritos hemos completado ya un curso básico de lo que se conoce como “La Tabla de la Esmeralda” de Hermes Trismegisto. Vimos como sus máximas de sabiduría contienen los principios de simpatía y antipatía que relacionan todas las partes del universo. Pero, “La Tabla de la Esmeralda” representa además, el fundamento de todas las religiones, antiguas y modernas, y contiene la esencia de la doctrina secreta de los antiguos alquimistas, quienes en idioma hermético hablaban de lo exterior para referirse a lo interior. “Trasmutar el plomo en oro” era para ellos a la vez: un experimento químico de laboratorio y el arte de convertir el sufrimiento en paz interior y felicidad, o alquimia del espíritu.
 
 La palabra “hermético” en todas las lenguas se define como impenetrable, o difícil de entender. Y de hecho, hasta nuestros días “La Tabla de la Esmeralda” guardaba velado su secreto, comprensible solo para aquellos que poseían ciertas claves internas para descifrarlo. Pero el hombre del siglo XXI ha logrado ampliar su visión con el lente de microscopios y telescopios. Y el cultivo de la tecnología exterior nos ha permitido, cuatro mil años después, la comprobación de datos que antes eran privilegio de los iluminados.
 
Hermes Trismegisto existió en el antiguo Egipto, donde se le veneró con el nombre de Tot. Fue contemporáneo de Abraham (segundo milenio ADC), y si la leyenda no miente, se dice que fue el instructor de este venerable patriarca. Entre los siglos 1 al 3 ADC los escritos de Hermes fueron traducidos tanto al griego como al latín, y a partir de entonces estas ideas y creencias tuvieron un gran significado en la vida intelectual y religiosa de la época. Pero popularizar es vulgarizar y sus seguidores griegos y romanos dividieron para comprender. Así se perdió la noción de totalidad, que era la característica más notable de la sabiduría hermética.
 
 El legado de Hermes se desmembró entonces en varias ciencias populares, como Astrología, Medicina y Alquimia. Y quedó como materia aparte el hermetismo escolástico, más tarde llamado ocultismo. Este último estudiaba la Teología y Filosofía recopilada en el “Habeas Hermeticum” , o colección de 17 tratados con traducción de Asclepius. Con la fragmentación de las enseñanzas de Hermes-Tot nació en esa época la división recalcitrante, todavía vigente, entre ciencia y religión.  
 
El Hermetismo fue también extensamente cultivado por los árabes, y a través de ellos logró gran influencia en occidente. En la literatura árabe, de fines del medioevo y del renacimiento, se encuentran muchas alusiones a Hermes Trismegisto y a sus enseñanzas.
 
La raza humana tiene ahora que cerrar un ciclo evolutivo que ya se ha completado. Por eso es el momento de unir fragmentos dispersos y recobrar la visión de totalidad que hemos perdido. Nada más adecuado entonces que retomar las enseñanzas de Hermes Trismegisto, que guardan el elemento común a todas la religiones, a todas las creencias, y que por lo tanto pueden reconciliar dogmas aparentemente contradictorios. Ahora la humanidad caminará junta hacia una civilización global de síntesis, donde no habrá cabida para mentalidades fanáticas, atadas con exclusividad a una sola raza, sexo, religión, o país. La misma verdad debe ser visible desde todos los ángulos, y el propósito trascendental de la especie humana puede ser unificado en la búsqueda común de volver a Dios, mediante el conocimiento profundo del hombre.
 

Por Hortensia Galvis Ramírez



 

 

Disciplinas Astrales - Derechos reservados © 2004

Disciplinas Astrales: www.disciplinasastrales.com.ar
Email: silvia@disciplinasastrales.com.ar    -  Teléfono:
+54 11 4844-4158